Pasión Paternal

Hay esperanza


29 de marzo de 2016

Julian Micheles - @julimicheles

Argentinos jugó el mejor partido del campeonato y si bien no pasó del 0-0 con Huracán, el encuentro dejó varios puntos positivos teniendo en cuenta las flojísimas producciones que se venían haciendo. A pesar de eso, la victoria sigue sin aparecer y la situación en la tabla del promedio es alarmante.

Está claro que la situación no está para festejar resultados morales porque la única manera de alejarse del descenso es sumando resultados que sumen tres puntos. Pero no se puede olvidar los flojos rendimientos demostrados a lo largo del campeonato que, comparados con lo hecho anoche ante Huracán, dan de manera inevitable una sensación de, al menos, esperanza.

Porque esta vez se mantuvo un nivel desde el primer minuto hasta el último. Ante un rival de los importantes, que si ayer sumaba de a tres quedaba como líder de la zona, Argentinos se mostró sólido en defensa, una deuda pendiente, y quizás por primera vez en el campeonato, dio la sensación de superioridad en varios tramos del partido, insinuando que estaba para ganarlo.

Faltó el gol, claro. Otra cuestión que preocupa y mucho. Porque situaciones claras no faltaron, pero fallaron Rinaldi y Bueno. En esto de celebrar el mal menor, al menos es positivo que el problema haya estado en el arco de enfrente y no en el propio. Aunque claro, para ganar -una necesidad imperiosa- hay que hacer goles. 

Las apariciones de Cabral dejando la banda para flotar detrás de los mediocampistas rivales y el desequilibrio de Romero por la derecha. También es más que positivo lo de Rolón en la mitad de la cancha. 

El empate en 0 dejó esperanza, quizás la misma que brindó la igualdad ante Temperley en el debut, opacada por la floja presentación posterior ante los tucumanos. Por eso ahora la cuestión pasará por mantener el nivel. Sin dudas que en cuanto a confianza, lo de ayer tiene que haber sumado. Ahora hay que repetir e intentar mejorarlo ante San Martín, en San Juan, una parada para nada sencilla. Como ninguna de las que quedarán de aquí hasta el final. 

Foto: Matías García, del Estudio William Barbosa

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